Propuesta colombiana en el barrio de Sugar House, con decoración tropical de colores vivos y barra completa de cócteles. La carta recorre clásicos como arepas rellenas, plátano maduro y una tabla degustación para probar varios platos a la vez, además de creaciones más juguetonas como el perro caliente con mermelada de piña. El servicio es informal y cercano, en un espacio pequeño que se llena rápido los fines de semana. La marca funcionó tan bien que abrió después una sede en Park City.