Proyecto familiar de Saúl y Alma Méndez, es de las poquísimas cocinas propiamente guatemaltecas de Salt Lake City. Los tamales son el plato del que más hablan los clientes, y la carta suma opciones como chow mein de pollo, milanesa y desayunos contundentes. Sitio pequeño y sin pretensiones; ojo que cierra los martes.